Me alegra especialmente compartir esta noticia: el hispano-venezolano Daniel Eduardo Pulvett Marín acaba de proclamarse campeón del mundo de ajedrez para ciegos y deficientes visuales, en el torneo disputado en Polonia. Y no es cualquier victoria: Pulvett terminó invicto con 7 puntos en 9 partidas, mejorando su subcampeonato del año pasado.
Como aficionado y seguidor del ajedrez, me impacta ver cómo alguien que solo conserva un 10% de visión logra imponerse en un torneo donde participaban los mejores jugadores del mundo con discapacidad visual, incluidos cuatro maestros internacionales y un gran maestro: el polaco Marcin Tazbir (2529 Elo), máximo favorito y con quien Daniel firmó tablas en la séptima ronda.
Pulvett firmó 5,5 puntos en las seis primeras partidas y una brillante victoria en la quinta ronda que, más allá del resultado, tiene gran valor didáctico para quienes amamos estudiar ajedrez, te la adjunto más abajo. En las dos rondas finales le bastó con no perder para asegurarse el título.
Un ejemplo de superación
La historia de Pulvett es única porque su ceguera no le apartó del tablero; al contrario, el ajedrez se convirtió en su camino de vida gracias a su discapacidad.
Su precisión es tal que alguna vez los árbitros han dudado de su visión. En el Mundial de 2023, tras ganar una partida perfecta —según los módulos de análisis— contra el ucraniano Oleksii Filippskikh, los jueces lo revisaron exhaustivamente para descartar trampas. Él mismo lo contaba sin rencor: “Estoy de acuerdo, porque eso evita las trampas”.
Una carrera llena de logros… y un título pendiente
Nacido en Venezuela y ahora residente en España, Daniel Pulvett tiene un Elo cercano a los 2500 puntos, aunque su máximo ha sido de 2523, y ha cumplido las tres normas de gran maestro, pero por motivos burocráticos aún no ha recibido el título oficialmente. Aun así, su trayectoria habla por sí sola: campeón juvenil del mundo para ciegos en 2009 (Suecia), oro individual en las paralimpiadas IBCA (Chennai 2012) y en el Mundial por equipos (Zaragoza 2013), y miembro del equipo olímpico de Venezuela en Bakú 2016.
Su último gran logro antes de este Mundial fue el subcampeonato en el Open Internacional de Valencia 2022, donde firmó su tercera norma de GM tras una actuación memorable.
Un motivo de orgullo y una inspiración
Escribo esta noticia con enorme admiración. Historias como la de Pulvett son necesarias, porque nos recuerdan que el ajedrez no es solo estrategia y cálculo, sino también pasión, resiliencia y superación personal.
Que alguien con un 90% de discapacidad visual se convierta en campeón del mundo no es solo un triunfo deportivo: es una lección de vida para cualquiera de nosotros.