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    La niña de los ojos tristes

    De tus ojos a mis ojos una pregunta:

    ¿Has vuelto, regresaste? ¿Dónde has estado?

    Una respuesta:

    Nunca me marché, tan solo perdí el rumbo por un instante que se hizo eterno.

    La niña de los ojos tristes retiene las palabras y las guarda en su corazón. Su cara pálida y serena le dice con voz entrecortada:

    Borraste todos mis colores. Te marchaste, yo no supe que hacer, tan solo deje poemas en el aire. Todo siguió en su lugar, pero no conseguí oír mi voz, volvió a encontrarme la soledad. Tú presencia me asaltaba cuando menos lo esperaba. Dejé mis sueños morir de hastío y frustración. Aún así, te perdono todas las veces que me dejaste en el olvido, como si no te hubieses marchado yo seguí pensando que un día me quisiste.

    Se le quiebra la voz cuando él le contesta:

    Encontré el camino de regreso a casa, ahora no dejaré que las sombras te vuelvan a asustar. Eres la razón de mi fuerza, alas de mi vuelo, refugio de mi alma, paz en mi corazón, sombra de mi vida.

    Te he echado de menos cada día de mi vida. Quiero acariciar la suavidad de tu piel, volver a sentir el sabor de tus labios , el aroma de tu cabello que tanto he extrañado. Que sientas que mis brazos son refugio. Quizá así deje de dolerte y quizá si tú lo quieres puedas quedarte para siempre en mi.

    -Abrázame, le dice ella, no me sueltes más, ya no quiero ser la niña de los ojos tristes. Que hoy dure para siempre, que se reanude la vida en cada beso, en cada mirada, en cada latido, con cada suspiro, con el calor de tu abrazo, en la luz de tu sonrisa. Que cada día nuevo palpite al ritmo de nuestros corazones.

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