Un jilguero escondido se quedó entre las ramas de unos juncos en Monte Perdido. Una nube traviesa quiso llevarlo a pasear por un bonito cielo anaranjado. Y la muy pinturera le dijo rodeada de mil mariposas -» Anda sube que te llevo» .
El jilguero la miró y con el pico atravesado le contestó -«¿Para qué si yo tengo alas para volar?.
La nube ofendida respondió, -«¿Para qué las quieres si para nada las usas y aquí andas escondido?
-«No estoy escondido, suspiró el jilguero ,un tanto nostálgico, estoy esperando a mi golondrina que presiento pronto volverá. Se fue tras del mar, quería encontrarse con el sol que andaba desesperado buscado a la luna llena y ya no sonreía por las mañanas, para invitarle a tomar un agüita de coco que le templara y le diera paz para volver a brillar.
Lo que el jilguero nunca llegó a saber pues la nubecita se lo guardó, es que el viento del sur un secreto le contó. Su querida golondrina cansada de cruzar el mar, en un mástil quiso descansar. El capitán pirata borracho de soledad la capturó y ahora vive triste y ausente en una jaula dorada de la que no puede escapar.