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    Reseña de Palestina de Joe Sacco – Leer es vivir dos veces

    Israel es un estado genocida y no es de ahora

    Genocidio. Lo que está pasando en Gaza es un genocidio. Lo que está pasando en Palestina y en todos los Territorios Ocupados es un genocidio. No admito otra postura. El que no lo piense así que me bloquee y deje de seguirme ahora mismo. Ya está bien. Lleva siendo así decenas de años. Esto no surge el 7 de octubre de 2023 con un atentado de Hamás. Esa es la excusa de ahora. El tema viene de muy atrás. Y cuando el tema ya estaba candente y el problema enquistado, Joe Sacco se presentó en Palestina para ilustrar, contar y sensibilizar a la sociedad mundial sobre las atrocidades genocidas que Israel y sus gobiernos llevan cometiendo en Gaza, Cisjordania y otros territorios. De ese viaje nace Palestina, publicado originalmente en 1993 y reeditado infinidad de veces hasta esta última que hoy os traigo. En esta edición, además de las 288 páginas del cómic original, traducidas y rotuladas nuevamente para la ocasión, este volumen incluye todos los extras de la edición especial anglosajona: una introducción a cargo del añorado Edward Said, ingentes cantidades de material inédito -notas, bocetos, referencias fotográficas- y una amplia disertación documental en la que el propio Joe Sacco relata todas las aventuras, anécdotas y curiosidades que vivió durante la preparación, el transcurso y el regreso de su odisea. Palestina es la primera gran obra del periodista americano (en este blog está reseñada otro cómic brillante como Gorazde Zona segura) y, a la postre, uno de los mejores trabajos políticos e históricos publicados en los últimos años.

    Joe Sacco, empujado por sus propias dudas (“había empezado a entender en parte la opresión de los palestinos, estaba horrorizado, y quedé abrumado por una necesidad casi física de actuar (…) me reconcomían dos cosas: que yo era un contribuyente estadounidense cuyo dinero -mi dinero- estaba siendo gastado en perpetuar la ocupación; y que era un graduado en Periodismo por la Universidad de Oregón escandalizado -¿debería añadir “terriblemente”?- por el análisis que los periodistas americanos estaban ofreciendo”), liberado del discurso de los grandes medios americanos, horrorizado con las matanzas de Sabra y Chatila, y auspiciado por lecturas críticas (como Culpar a las víctimas, La cuestión palestina de Edward Said o El triángulo fatal de Noam Chomsky), decidió viajar por Palestina para documentar sus vivencias bajo la forma artística del cómic. Allí, paseó por mercados, se entrevistó con prisioneros, charló con manifestantes, comió con agricultores, visitó enfermos en los hospitales y, en definitiva, se zambulló en la vida y la cultura de los habitantes de Gaza y Cisjordania. Heredera directa del nuevo periodismo y pieza clave de la corriente autoral conocida como periodismo historietístico, esta novela gráfica constituye un excepcional documento etnográfico, una ácida crónica de la época y una visión personalísima sobre un conflicto eternizado. Eternizado y sin solución, como señala el propio Sacco en un prólogo a una edición de 2007, “el conflicto durará tanto como dure la ocupación (Bajo cualquier forma o disfraz), y este libro, aunque ofrezca un material que pueda parecer leve en comparación con la violencia y los dramáticos giros actuales, roza la esencia de esa ocupación”.

    El periodista, en el citado prólogo, reconoce que desde que publicó Palestina “he escrito obras de no ficción mucho más redondas pero, para mí, Palestina conserva una suerte de vitalidad impulsiva que, probablemente, jamás seré capaz de replicar (…) Ya no soy tan suelto.” Y esa soltura es fundamental, es lo que genera su incalculable capacidad didáctica. Es imposible salir del cómic sin un nudo en el estómago, sin que nuestra conciencia social no haya crecido exponencialmente y sin que nuestra rabia no se haya visto alterada. Y no, no soy antisemita. Me considero antisionista, antifascista, anticolonialista y antibelicista. Y ninguno de estos antis nace por oposición irracional. Es el resultado de mis vivencias personales y experiencias culturales. Cine, teatro, música, fotografía y, sobre todo, literatura, me han convertido en la persona pacifista, demócrata y progresista que soy ahora. Y libros, cómics, como este Palestina no hacen más que contribuir a sentirme profundamente abatido cada vez que veo un video de un niño palestino asesinado por Israel. Así que todos a leer, a luchar y a gritar ¡desde el río hasta el mar, Palestina vencerá!

    ¡Nos vemos en la próxima reseña!

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