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    ➤ La poesía de Boris Vian

    En esta vida puedes ser carpintero, pintora, barista, banquera, escritor, músico…

    O puedes ser todo a la vez.

    Porque nadie tiene que decirte qué puedes y qué no puedes ser.

    Esta es la energía que debemos canalizar en 2025 😂 .

    Boris Vian (1920-1959) era esa persona.

    Alguien que hacía de TO-DO y no pedía permiso. Poeta, novelista, trompetista, compositor, ingeniero, traductor, actor…

    Vivió como si tuviera 15 vidas en una sola.

    Y… spoiler: murió muy joven, a los 39 años.

    Como si de un vaticinio se tratara, cinco años antes de su muerte escribió este poema:

    Moriré de un cáncer de columna vertebral
    Será en una noche horrible
    Clara, cálida, perfumada, sensual
    Moriré de podredumbre
    De algunas células poco conocidas
    Moriré de una pierna arrancada
    Por una rata gigante surgida de un agujero gigante
    Moriré de cien cortes
    El cielo caerá sobre mí
    Se hará añicos como un vidrio pesado.

    No murió precisamente de eso, luego te lo cuento.

    Este título fue el que me llamó la atención cuando lo vi en la estantería de la biblioteca, hará como 10 años.

    Se trata de un poemario recopilación con ilustraciones de Martin Matje.

    En sus poemas, mezcla humor negro, lo absurdo con lo trágico, lo cotidiano con lo surrealista.

    Pero, en el fondo de todo, yo veo un canto a la vida (y si no me crees, ves a leer el último poema del final).

    Todo fue dicho cien veces
    y mucho mejor que por mí.
    Entonces cuando escribo versos
    me divierto
    me divierto
    me divierto. Y me cago en vos.

    La vida es como una muela
    En principio no pensamos en ella
    Nos conformamos con masticar
    Y después se estropea de repente
    Hace daño, y lo soportamos
    Y la cuidamos y los desvelos,
    Y para estar de verdad curados
    Hay que arrancársela, la vida.

    La vida tiene estas cosas curiosas.

    Boris Vian murió de un ataque al corazón en mitad de la proyección de la adaptación cinematográfica de su novela Escupiré sobre vuestra tumba.

    Y por muy ácidos que sean algunos de sus poemas, Vian amba la vida, la naturaleza y cada pequeña cosa.

    No quisiera palmarla
    Sin haber conocido
    Los perros negros de Méjico
    Que duermen sin soñar
    Los monos de culo pelado
    Devoradores de trópicos
    Las arañas de plata
    En el nido trufado de burbujas
    No quisiera palmarla
    Sin saber si la luna
    Con su falsa apariencia de moneda
    Tiene un lado puntiagudo
    Si el sol está frío
    Si las cuatro estaciones
    No son en verdad más que cuatro
    Sin haber probado
    A llevar un vestido
    En los grandes bulevares
    Sin haber mirado
    En una boca de alcantarilla
    Sin haber puesto la cola
    En rinconcillos extraños
    […]
    No quisiera morir
    Sin que hayan inventado
    Las rosas eternas
    La jornada de dos horas
    El mar en la montaña
    La montaña en el mar
    El final del dolor
    Los diarios en color
    Todos los niños contentos
    Y tantas cosas más
    Que duermen en los cráneos
    De los geniales ingenieros
    De los jardineros joviales
    De los cuidadosos socialistas
    De los urbanos urbanistas
    Y de los pensativos pensadores
    Tantas cosas que ver
    Que ver y que oír
    Tanto tiempo esperando
    Buscando en la oscuridad
    Y yo veo el final
    Que bulle y que se acerca

    Con muy malas pintas
    Y que me abre sus brazos
    De rana patituerta
    No quisiera palmarla
    No señor no señora
    Antes de haber palpado
    El sabor que me atormenta
    El sabor que es más fuerte
    No quisiera palmarla
    Antes de haber probado
    El sabor de la muerte…

    Procedo a compartir mi poema favorito.

    Un canto a la esperanza y a rescatar algo de luz entre la oscuridad.

    Ellos rompen el mundo
    En pequeños trocitos
    Ellos rompen el mundo
    A golpe de martillo
    Pero a mí me da lo mismo
    Me da lo mismo
    Bastante queda para mí
    Me queda bastante

    Me basta con amar
    Una plumita azul
    Un camino de arena
    Y un pájaro perezoso
    Me basta con amar
    Una delgada brizna de hierba
    Una gota de rocío
    Y un grillo del monte

    Ellos pueden romper el mundo
    En pequeños trocitos
    Bastante queda para mí
    Me queda bastante

    Me basta con amar
    Esta piedra pulida
    Estos ganchos de hierro
    Donde queda un poco de sangre
    La quiero y la quiero
    A la tabla de mi cama dura
    Al jergón y a la armadura
    Y el polvo en el sol

    Me gusta el ventanillo abierto
    Y los hombres que entran
    Que avanzan, que me llevan
    De nuevo a la vida del mundo

    Y a encontrar el color
    Me gustan esos largos montantes
    Ese cuchillo triangular
    Esos señores negramente vestidos

    Es mi día y estoy orgulloso
    Lo quiero y me gusta

    Esa panera llena de ruido
    Donde poso mi cabeza
    Oh, sí, la quiero convencido
    Me basta con amar
    Una brizna de hierba
    Una gota de rocío
    Un amor de pájaro perezoso

    Ellos rompen el mundo
    Con sus pesados martillos
    Bastante queda para mí
    Queda bastante, corazón mío.

    La vida no tiene por qué ser recta, lineal ni limitada.

    Ellos seguirán rompiendo el mundo.

    Tú, sigue construyendo el tuyo.

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