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La falta de lubricación puede producir dolor, molestia e irritación para ambas personas durante las relaciones sexuales. El uso de los lubricantes se ha vuelto importante para las cuestiones sexuales, no importando la vía (vaginal o anal), sin embargo, es importante conocer algunas cosas antes de comprar uno. Si bien tanto hombres como mujeres producen su propio lubricante natural, en algunas ocasiones, debido a algunas disfunciones físicas o emocionales, e incluso por falta de estimulación previa o excitación, ésta puede no producirse, sobre todo en las mujeres. Algunas personas utilizan incluso la saliva como lubricante sexual, esta contiene 99% de agua y muchas bacterias no son dañinas para el cuerpo, pero si hay presencia de herpes, o alguna infección, dejaría vulnerable a la otra pareja a un posible contagio. 


Cuando se utiliza condón, algunos preservativos vienen bien lubricados, pero a veces dicha lubricación tampoco es suficiente y sin una lubricación adecuada, el condón podría romperse. Muchas personas creen que el lubricante se debe utilizar únicamente para el sexo anal, pero la realidad es que muchas mujeres no producen siempre el suficiente lubricante natural, volviendo el sexo una actividad poco placentera e incluso dolorosa para ambos. Además, si se planea utilizar un juguete sexual es importante considerar también el uso de un buen lubricante para mejorar la experiencia.
Tipos de lubricantes:
Base de agua: Son los más comunes, es de fácil limpieza, no manchan la ropa y resultan muy seguros para utilizar junto al condón. Sin embargo, algunos de ellos con sabores y aromas pueden generar irritación en la vagina, el ano, o el pene. Si el acto sexual es prolongado, es posible que el lubricante se seque, sólo es necesario volver a aplicar lubricante o humedecer la zona con agua. No puede utilizarse dentro del agua (jacuzzi, alberca).
Base de aceite: Dentro de esta categoría podemos encontrar grasas vegetales (de oliva, maíz, etcétera.), la manteca, y otros derivados de plantas y granos. Estos lubricantes pueden provocar manchas en las telas por ser aceitosos. Por esa misma razón, resultan también más difíciles de eliminar luego de la relación sexual, por lo que se deberá utilizar jabón para removerlo. Los mayores riesgos de estos lubricantes vaginales radican en que pueden generar daños a los condones y diafragmas hechos de látex. Pueden utilizarse dentro del agua.
Base de silicón: Casi todos los condones hoy en día utilizan este lubricante, nunca pierde su consistencia y no llevan conservadores. No son agresivos con la piel, ni las mucosas, ni los condones de latex. Duran más tiempo, no tienen efectos adversos y resisten al agua. Son por lo regular líquidos y pueden ser muy caros y difíciles de conseguir.
Base de petróleo: Estos lubricantes son hechos a base de gelatina de petróleo, aceite mineral o petrolato. No sirven como lubricantes vaginales, ya que pueden generar irritación de la membrana que la cubre y generar cambios en la química natural de esta zona genital, llegando a desembocar en infecciones. Dentro de este grupo encontramos a la vaselina y el aceite de bebé, productos muy difíciles de remover luego de la relación sexual. Los lubricantes a base de petróleo no deben combinarse con condones o diafragmas, debido a que estos productos destruyen el látex con mucha velocidad, permitiendo que se filtre esperma o infecciones de transmisión sexual.
Lubricantes térmicos: Estos lubricantes pueden ser base agua o acite, pero su característica es que se enfrían o calientan con la fricción, son buenos para ponerle un poco de diversión extra a la relación pero a muchas personas podría no gustarles la sensación, algunos pueden provocar irritación, es importante escoger la base adecuada.
Lubricantes vigorizantes: Son hechos a base de agua y vienen mezclados con ginkgo, guaraná o L-arginina. Este tipo de lubricantes provocan crecimiento, a la vez que potencian y dotan de fuerza y energía. Esto último no está 100% comprobado, pero es una estrategia de marketing para comercializar dichos productos.
Hoy en día los lubricantes son muy fáciles de conseguir en México, su venta no requiere receta médica y los puedes encontrar en las farmacias, centros comerciales y sex shops. Su precio varía entre los 50 y los 200 pesos, hay de sabores y existe una gran diversidad en el mercado para todos los gustos y ocasiones. Es importante considerar la base de la que están hechos para evitar sorpresas, alergias o irritaciones. Si tienes alguna duda, consulta a tu médico.
Espero que este artículo te haya sido de utilidad.
Que se diviertan.
Saludos.

Gejorotto.

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