Las 14 mejores películas con romances monstruosos: historias de amor y terror para San Valentín

Las 14 mejores películas con romances monstruosos: historias de amor y terror para San Valentín

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Seas sanvalentinista o no, estaremos de acuerdo en que las festividades paganas, religiosas, comerciales o apocalípticas son, sencillamente, son una buena excusa para desenterrar las mejores películas, revisar clásicos olvidados y organizar maratones temáticos porque nosotros lo valemos. En este caso, 14 de febrero, no nos vamos a poner otra vez ‘Love Story’ o ‘Desayuno con diamantes’. Aquí somos más de monstruos sarnosos y romances prohibidos.

Así que, con bombones o sin ellos, sumerjámonos en los abismos del romanticismo más extremo con historias de bellas y bestias, monstruos de todos los géneros, relaciones entre criaturas del abismo o entre engendros y humanos. Solo pedimos un pequeño toque romántico que aderece estas relaciones, que como no podía ser de otro modo, suman 14 aunque podrían ser muchas más. Porque al fin y al cabo, ¿qué habría de cinematográfica en una historia de amor si no hay algo de perturbación, por minúscula que sea, entre las sábanas?

‘King Kong’ (1933)

La película original de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack sigue siendo superior a todas las secuelas, reboots y derivaciones que hemos conocido desde los años treinta. Posiblemente se debe a su condición de producción previa al código Hays, y gracias a ello su asilvestrado romanticismo, quizás intolerable solo unos años más tarde sigue siendo hoy igual de tosco y animal, por mucho que la versión de 1976 fuera más altovoltaica y la de 2005, más melindrosa.

Fay Wray y Kong conformaron una pareja única, imposible, paradigma absoluto del mito de la bella y la bestia en la pantalla. Hoy, su idea del simio gigante capaz de enfrentarse a un ejército que frena en modo rampage cuando descubre la compasión y la belleza resulta tremendamente ingenua, pero posiblemente gracias a eso ‘King Kong’ sigue funcionando tan bien. Como una cosa anticuada y perfectamente romántica.

‘La novia de Frankenstein’ (1935)

Paradigma de esa frase tan manida y tantas veces refutada de “segundas partes también pueden ser buenas”. ‘La novia de Frankenstein’ supera a su precedente a tantos niveles que lo complejo es decidir por dónde empezar: el personaje del doctor Pretorius, infinitamente más ambiguo y perturbador que su colega Victor Frankenstein; el nivel técnico de la secuela, menos acartonada que su precedente; el guión, con un sentido del humor y un mensaje negro mucho más sutiles…

Y por supuesto, La Novia, un icono del cine gótico tan desconcertante y salvaje como el propio Monstruo, interpretado por una Elsa Lanchester absolutamente impresionante. Si ‘King Kong’ es el epítome de la Bella y la Bestia en el cine, aquí tenemos a dos outsiders, dos monstruos, incapaces de entenderse entre sí o de lograr que la sociedad los entienda. No exactamente un romance -esto es más bien un matrimonio concertado, por así decirlo- pero desde luego, una pareja absolutamente icónica.

‘Mahal’ (1949)

Un clásico semidesconocido en occidente, pero que supuso un tremendo éxito en la India, su país de origen, en 1949. Está considerada como la primera película de terror de Bollywood, y su estética, atrevidísima y casi experimental para la época, fue muy influyente. El argumento es un clásico del cine romántico, de ‘El fantasma y la señora Muir’ a ‘Ghost’: un hombre se enamora de una presencia fantasmal que hechiza la casa donde él habita y en la que murió en trágicas circunstancias.

Y sí, por supuesto que hay canciones, y son tremendas, de un romanticismo brumoso y evocador. Lo que sin duda reafirma la auténtica naturaleza de esta película, más cerca del drama con fantasmas al fondo, a lo ‘Otra vuelta de tuerca’, que a un tren de la bruja de Blumhouse. En cualquier caso, una joya a descubrir.

‘Demencia’ (1979)

Quizás sea contraproducente adentrarse en el submundo del cine de género italiano de los setenta en busca de romanticismo, pero estamos decididos a brindaros historias de amor de todo pelaje, así que cuidado con ésta, que salpica. El responsable de ‘Demencia’ es nada menos que Joe D’amato, curtido en las películas de Emanuelle Negra, en el ultragore más brutal de la época y más adelante centrado en la industria del porno.

En ‘Demencia’ / ‘Buio Omega’ conocemos a un taxidermista que queda profundamente afectado por la muerte de su novia, lo que le lleva a desenterrar el cadáver y disecarlo. Por supuesto, este es solo el principio de una espiral de locura y necrofilia, bien de gore y también de sentimentalismo perverso, en una macedonia de tonos y arcadas que más tarde replicaría la muy de culto y muy extrema ‘Nekromantik’.

‘Posesión’ (1981)

No podemos dejar pasar la oportunidad de traer a esta lista una película capaz de amargar el romanticismo a la pareja más devota: un despiadado retrato de los peores sentimientos que hace aflorar el amor, de los celos a la desesperación, la ira y la venganza. Y todo con un monstruo de fondo, en una película tan claramente metafórica como profundamente fascinante.

Sam Neill y una increíble Isabelle Adjani (su secuencia en el pasaje subterráneo es, con diferencia, lo más aterrador de la película) son la base de una producción inclasificable que, casi cuarenta años después de su estreno, no ha perdido nada de su fuerza, y que se muestra tan relevante y demoledora como en su día. Una pieza única de Andrzej Zulawski con una visión aislada, desesperada e incomparable sobre el amor adulto.

‘La mosca’ (1986)

Una revisión superficial de la filmografía de David Cronenberg podría hacer pensar que al director canadiense le importan más bien poco las emociones. Los humanos y sus cuitas le interesan, precisamente, como insectos dándose trompazos contra un cristal, pero no cómo seres capaces de experimentar sentimientos trascendentes. No parecía que una película que cuenta la historia de un científico que se está transformando en un horrible ser insectoide fuera a cambiar eso.

Y sin embargo, ‘La mosca’ es una película terriblemente romántica. A la manera Cronenberg, claro, y gracias a la inestimable colaboración de unos Jeff Goldblum y Geena Davis excéntricos, empáticos y muy enamorados también en la vida real. El resultado no solo tiene un final con amantes, mutaciones y escopeta, sino que es una soberbia reflexión sobre cómo un proceso degenerativo (que puede ser el SIDA o puede ser la propia vida, como diría el propio Cronenberg) arrolla una relación feliz dhasta el tuétano.

‘Los viajeros de la noche’ (1987)

El interesantísimo cine de vampiros de los ochenta arrojó unas cuantas visiones sobre el amor, romántico o no, que van desde la epopeya obsesivo-gay de ‘Jóvenes ocultos’ a la absorbente y macabra historia de amor de ‘El ansia’. Pero solo ‘Los viajeros de la noche’, la road movie con colmillos de Kathryn Bigelow guionizada por un Eric Red en su mejor momento, combinó acción trepidante y amor de ultratumba.

La historia de un inocente muchacho (Adrian Pasdar) enamorado de una vampiresa de buen corazón (Jenny Wright) es el núcleo de una película que tiene mucho de ‘Bonnie & Clyde’ en clave monstruosa (igual que otras películas de esta lista, como ‘Mortal Zombie’ o ‘La novia de Chucky’). Pero que aparte de morboso erotismo ultraterreno tiene unas cuantas reflexiones sobre la familia política como chupasangres meticones en según qué historias de amor.

‘Una historia china de fantasmas’ (1987)

En un momento de febril creatividad para el cine de Hong Kong llegó esta maravilloso cuento de fantasmas en el que un ingenuo joven (Leslie Cheung) se enamora de una vaporosa fantasma (Joey Wond), en una historia intemporal y que fue aclamada en su dia por crítica y público. Y todo gracias a unos estupendos efectos de cable, una ambientación modesta pero evocadora, un delicioso humor y unos Ching Siu-Tung (director) y Tsui Hark (productor) en su mejor momento.

El éxito fue tal que generó un sinfín de secuelas e imitadores, e incluso ha disfrutado de un reciente remake que no consigue emular el primitivo y singular encanto de la película original. Quizás uno de los ecos de este éxito más interesantes sea ‘La novia del cabello blanco’, dirigida por Ronny Yu en 1993: también extraordinaria, pero poseedora de un romanticismo mucho más turbio y violento.

‘Drácula de Bram Stoker’ (1992)

La idea del vampiro centenario como cansadamas de ultratumba, pese a ser un poco más grimosa que la encarnación aberrante y monstruosa de los Nosferatu, o su aspecto meramente sexual y depredador de las versiones de la Hammer, tiene sus aportaciones de interés. La primera significativa es la de Frank Langella de 1979, pero ninguna tan afectadamente romántica como la muy infiel al original literario -pese al título- ‘Drácula de Bram Stoker’ de Coppola.

Poniendo sobre la mesa un inventado romance “a través de océanos de tiempo“, la afectadísima realización de Coppola lanza un montón de ideas interesantes sobre el amor y el sexo, de su componente vírico a su relación con el cine y otras artes industriales. Gary Oldman y Winona Ryder, si tienes el día, están perfectos como amantes cadavéricos, y el tema principal de Annie Lennox es, ese sí que sí, gloria hiperromántica siniestra en estado puro.

‘Mortal Zombie’ (1993)

El romanticismo zombi no tiene demasiadas pelícuas destacadas en su haber (aunque la parte romántica -entre humanos- de ‘Zombies Party’ es deliciosa, y ‘Memorias de un zombie adolescente’, pese a sus problemas, es preferible a cualquier ‘Crepúsculo’). Salvo ‘Mortal Zombie’, claro, en realidad la tercera parte de ‘El regreso de los muertos vivientes’ (la segunda fue ‘La divertida noche de los zombies’).

Sin ninguna conexión argumental con sus dos precedentes y dirigida por un Brian Yuzna en su mejor momento, planteaba un romance adolescente, desesperado y necrófilo, entre un joven rebelde y una chica (Mindy Clarke, cuando apuntaba a futura estrella del terror) que muere por accidente y es resucitada en formato caníbal. Y necesita autoinflingirse dolor constantemente para aplacar su apetito. Visualmente potente y de concepto muy naïf, su arrebatador romanticismo de ultratumba -que esencialmente es el “hasta que la muerte nos separe” llevado al extremo– le ha dado merecida categoría de culto.

‘La novia de Chucky’ (1998)

Una de las películas más desnortadamente románticas de los noventa, la aún hoy brutalísima ‘Asesinos natos’, es la clara inspiración para este golpe de timón en la franquicia de ‘Muñeco diabólico’. Inyectándole humor autorreferente (algo que no ha perdido hasta hoy) y haciendo crecer el catálogo de muñecos con un romance de plástico, ‘La novia de Chucky’ puso patas arriba la franquicia en una época en la que, por culpa de ‘Scream’, al género le costaba mucho tomarse a sí mismo en serio.

La pareja de psicópatas sueltos, sin embargo, es un tópico que aquí es explotado sabiamente gracias sobre todo a la complicidad de una Jennifer Tilly completamente entregada a la causa. Por supuesto, el romance tendría su fruto: ‘La semilla de Chucky’, un pequeño traspiés en la saga, de la que se recuperaría con las dos recientes y magníficas ‘La maldición of Chucky’ y ‘Cult of Chucky’.

‘Thirst’ (2009)

El surcoreano Park Chan-wook tramó con esta película una de sus obras más (nunca mejor dicho) absorbentes, acerca de un sacerdote que se está transformando en vampiro por un accidente tras una operación quirúrgica, y que está enamorado de la mujer de un amigo. Un triángulo amoroso donde, como en tantas otras películas del autor, de ‘Oldboy’ a ‘La doncella’, las relaciones humanas van al límite.

Muy erótica (fue la primera película de su país en mostrar un desnudo masculino frontalm) y altamente perturbadora, sabe conectar con clásicos del erotismo vampírico como ‘El ansia’ o la lujuria animaloide de Christopher Lee. Rara y extrema, y de una belleza formal, como siempre en su responsable, fría y mareante.

Solo los amantes sobreviven (2013)

Tras su estreno muchos calificaron de excesivamente apática y hipster a esta lánguida y afectada epopeya vampírica sobre cómo el amor a través de océanos de tiempo también tiene sus momentos banales y monótonos, y no pasa nada. Gracias a las carismáticas interpretaciones de Tilda Swinton y Tom Hiddleston, este simple ver discurrir de forma extremadamente cool a dos vampiros por su vida cotidiana es todo un espectáculo.

Acusaciones, por cierto, que también le cayeron en su día a ‘El ansia’ (muy mencionada en esta lista, y no es de extrañar: su romanticismo literalmente inmortal ha sido muy influyente), lo que demuestra que Jim Jarmusch se ha aprendido bien la lección. Al fin y al cabo, y de eso Tony Scott sabía un rato, banda sonora tremenda y seres inmortales y enamorados siempre han casado bien.

‘La forma del agua’ (2013)

Con un sentido del humor delicioso, pero también con una carnalidad y un erotismo relativamente inaudito en una filmografía centrada en los terrores infantiles, Guillermo del Toro firma la que quizás sea su mejor película. Él mismo la ha definido como una continuación de ‘La mujer y el monstruo’ que acaba bien. Es decir, el monstruo y la chica se enamoran.

Burbujeante de imágenes poéticas y estimulantes, Del Toro aprvecha este romance para hablar de prejuicios, limitaciones y represión. Y también para plantear una historia genuinamente romántica, entre dos criaturas de distintas especies pero para quienes no hay nada imposible.

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