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Desde hace mucho
tiempo, el hombre ha aprovechado de la naturaleza todo lo que ofrece, y de hacer
algo por ella no ha hecho más que los considerables esfuerzos para preservar
los frutos.

La ha matado y
destruido lentamente, sin darse cuenta que se está autodestruyendo a sí mismo y
la fuente de vida; pero la pregunta es ¿cómo es posible que el hombre haya
llegado a la inconsciencia de no comprender que la base de una civilización es
la madre naturaleza?

La respuesta
estaría en que la carrera del hombre en este planeta ha sido la de someter a
otros para construir sus fines, construcciones egoístas, basadas en el mercado
y ganancias; su nulo juicio ante lo que ve pero permanece ciego ante la mirada
profunda de la naturaleza, me ha hecho ver que es muy fuerte, ante las catástrofes
que ha ocasionado la actividad devoradora de los hombres.  

Al no reflexionar
sobre las actividades destructivas y furtivas de la civilización en general,
podemos concluir que el hombre tiene que reflexionar sobre su condición y misión
en esta tierra. Vivimos por ella, crecemos en ella, nos alimentamos de ella y
aún con toda la energía que nos da para respirar, seguimos construyendo lagunas
mentales que oscurecen nuestro pensamiento de  abismos sin fondo, tratando de encontrar la
luz, cuando la luz siempre se nos ha regalado sin costo. Ese regalo que nos da
día a día, no todos lo aprecian.

Anclados en el
pasado, impacientes en el presente y preocupados por el futuro, es la condición
general de cualquier mortal, ya sea por factores económicos, políticos o
sociales, es una realidad que ha empujado a muchos a un cataclismo personal
que, conjugados en una serie de acciones ocasionan verdaderas catástrofes.

¿Qué es lo que el
hombre quiere?
¿Cómo ha pretendido
conseguir lo que desea?
¿Qué coste ha
significado para las otras especies, satisfacer las necesidades de esta
especie?
¿Por qué vivimos
en plena guerra con el mundo y consigo mismos?
¿Cuál ha sido el
miedo de las sociedades a través del tiempo?
¿Por qué somos
tan maleables, tan cambiables, tan superficiales, tan bestiales?
¿Cómo modificamos
nuestras construcciones sociales?
¿Cómo nos
proyectamos como individuos en la colectividad en sociedad?
¿Qué factores
contribuyen a repetir parte de nuestro pasado?

Luchamos contra
nosotros mismos, tratando de ser superiores a otros, mostrando la peor cara de
los hombres, extrayendo de la naturaleza las materias que necesitamos para
nuestro consumo.

Tal parece que
nos encanta exterminarnos y de paso llevarnos a otras especies que, dicho sea
de paso, bailan el son perfecto del equilibrio natural, pero nosotros no, somos
esa tocada brusca y fría que muerde a la vida y la despedaza a cachos.  

Ya no respetamos límites,
creemos (en aras de la sagrada libertad) que podemos obtenerlo todo,
disfrutarlo todo y consumir todo.

No, pienso que la
libertad se ejerce con todo y sus consecuencias, pero sin dañar a otros, ahora
ya todo es en nombre de la libertad.

Dejo una reflexión,
no podemos ser dueños de todo y poseerlo todo, la misma naturaleza pone límites
razonables, límites que necesitamos respetar, lo digo en el sentido de que no
debemos interferir y pretender ser dios y señor de todo, eso es imposible;
existimos y muchas otras especies también, nuestra misión es existir y dejar
que otros existan, no imponer barreras y ambicionar lo que nunca nos ha
pertenecido, como lo que nos da la tierra para vivir.

En
esta tierra podemos vivir todos bien….
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