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En el año 1999 se estrenó la película El Proyecto de la Bruja de Blair. Este film contó con un presupuesto menor a los 25 mil dólares. Su estilo cambió la forma en la nosotros veíamos el género de terror. En aquella época muchas personas criticaron la película por su falta de sentido y sobre todo, porque jamás se ve claramente a la Bruja de Blair. Sin embargo, pese a todas las críticas, la película recaudó una cifra cercana a los 250 millones de dólares. Con un Internet incipiente, la película se volvió viral en aquella época y hubo gente que pensó que el film era real. Mucha gente comenzó a viajar a los bosques de Maryland para buscar a la bruja. Incluso la madre de la actriz recibió cartas con el pésame de cientos de personas que pensaban que su hija estaba desaparecida o había muerto.

La película original de 1999 es uno de los fenómenos cinematográficos que probó que el género Found Footage podía crear historias de bajo o mediano presupuesto y aún así lograr sorprender y espantar a sus seguidores. El género Found Footage es una técnica narrativa en las películas de terror y los falsos documentales en que todo o una parte esencial del filme ficticio es presentado como si fuese material descubierto. Los eventos en pantalla comúnmente son vistos a través de la cámara de uno o de otros personajes involucrados, a menudo acompañados por comentarios en tiempo real fuera de toma. Para conseguir realismo, la fotografía es realizada por los mismos actores a medida que la interpretan, elementos visuales de cámara no estabilizada y una actuación muy natural. El metraje puede ser presentado como si fuese original y completo, o como si fuese editado en una línea narrativa por aquellos que lo encontraron.

Otra de las cosas esenciales para la película El Proyecto de la Bruja de Blair, fue el uso de la cámara no estabilizada y la integración de actores desconocidos al reparto, apenas iniciando su carrera, para aportarle más realismo. De El Proyecto de la Bruja de Blair a la fechas, han aparecido ya varias películas, las cuales, contando con la misma suerte, se han vuelto exitosas sagas. Dentro de este género podemos encontrar películas de Actividad Paranormal, Grave Encounters, Cloverfield, REC y V/H/S por nombrar algunas. El Found Footage se volvió un subgénero con sus propias normas y aunque ya no sorprende igual, aún sigue teniendo una fiel audiencia.
En 2016 se estrenó La Bruja de Blair, la secuela que conocemos de la emblemática película de 1999 y que es dirigida, escrita y distribuida por un grupo distinto a la original. Repiten Eduardo Sánchez como productor ejecutivo y quien fuera el director y escritor de la primera entrega, además de Greg Hale, también productor. Heather, Mike y Joshua son los protagonistas de la primera película, unos estudiantes de cine que se introducen en el bosque de Burkittsville en Maryland en búsqueda de la leyenda de Rustin Parr, un violador y asesino de niños en los años cincuenta que cometía sus delitos con la excusa de ser acosado por una mujer que había sido acusada de brujería y abandonada hasta su muerte en el lugar y quien le prometía darle paz si le daba a los pequeños. Adentrados en el bosque comienzan a documentar sobre la leyenda, al tiempo que experimentan una serie de espeluznantes acontecimientos.
En el contexto de la nueva secuela, han pasado 20 años desde que la hermana de James y sus dos amigos desaparecieron en aquel lugar, dejando en el ambiente una serie de teorías sobre su pérdida. Llega el momento en el que el hermano de Heather, junto con dos amigos más, uno de ellos casualmente también estudiante de cine, deciden regresar al lugar con sus cámaras y revelar los misterios que ahí sucedieron. Al inicio reciben la ayuda de unos lugareños que se ofrecen como guías, pero a medida que avanzan en la espesura se dan cuenta que la leyenda de la Bruja de Blair es más que real. El director de otras películas de este género como las franquicias de VHS y You’re Next, Adam Wingard, es el encargado de la realización de esta secuela.
De acuerdo a la calificación otorgada por IMDB, esta secuela sólo alcanza 5.1 de calificación, contra 6.4 de la primera película. Muchas de las críticas refieren que la secuela es muy aburrida y la actuación es pobre en muchas de las escenas. Un cambio drástico en las actuaciones de actores de la Generación X en 1999, contra la actuación de actores Millennials en 2016. Los sustos no se ven reales, y además, se asustan por cualquier cosa. Pese a todo lo anterior, podemos decir que la nueva secuela de la Bruja de Blair es una película para pasar el rato y puede sacar uno que otro buen susto. Vale la pena verla.


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