octubre 2016

Mi querido Sr. S, me disculpo por lo que le escribí la otra tarde, sólo estaba siendo sincera conmigo misma y escribiendo todo lo que se me venía en la mente.

Sí en algún momento le ofendí con tales aseveraciones, le ruego me disculpe, pero no creo haberlo hecho; si turbé su calma y su quietud de usted, lo siento, esa no era mi intención.

Y así como esta segunda carta no pensaba escribirla, lo haré y lo haré para poner punto final definitivo. Aclaro lo siguiente, todo lo que yo escriba o describa o plasme en estas letras, son exclusivamente emanadas de mi inquieta imaginación, la libertad de mi pensamiento es infinita, así como me puedo imaginar una vida completo con un extraño, lo puedo hacer con cualquier sencillez de la vida, de las cosas y de las personas.

Ya no quiero que se sienta aludido, si se siente inquieto por lo que le escribo, páselos de largo y haga caso omiso de las publicaciones, no todos le aluden. Yo una simple mujer mortal, trata de escribir para sacar todo lo que piensa y todo lo que siente, de ninguna manera pretendo describir o desequilibrar su paz, que es muy importante para usted, de ninguna manera.

Siéntase olvidado con esta última carta, ha quedado claro que mis pensamientos los tengo que escribir en su justa dimensión, y esa dimensión es nunca jamás volver a tocarlo ni con una letra del teclado de mi computadora, no se preocupe, de ahora en adelante escribiré historias estúpidas de la vida cotidiana, pero nada, nada que exprese algún sentimiento absurdo mío.

Se me acaban las ideas para dedicarle a usted, se ha ido, es como una puerta del olvido que se abre, para cerrarse y nunca abrirse jamás.




En México la delincuencia no para y al parecer no lo hará en los términos que sean menos lesivos para la sociedad. Tan es así que en todo el territorio nacional han salido notas sobre muertes de asaltantes en micros o el más reciente de esta semana, la amputación de manos a delincuentes que robaban en Tlaquepaque en el Estado de Jalisco.
Al parecer los agresores usaron machetes para quitarles las manos y ponerlos a todas en una bolsa, junto con un mensaje en una cartulina donde decía “Esto nos pasó por rateros” y al lado un hombre muerto presuntamente por linchamiento.
No es agradable leer este tipo de cosas que suceden en México, nada es agradable cuando hablamos de violencia, homicidios, desapariciones  y el ambiente terrible que vivimos todos en cualquier  parte, y no lo es precisamente porque el acto en sí no me parece justificado en ninguna ley, ni nada. Salvo en el dicho que se maneja muy a menudo cuando la “justicia” se aplica de un lado como del otro: le dicen la ley del “Tailón” como una “justicia” retributiva o en términos más simples “diente por diente, ojo por ojo” y entonces todo mundo queda chimuelo y ciegos.
Esto no debiese pasar si existiera un estado de Derecho, lo cual, sabemos de sobra que no lo hay en práctica en nuestro país y por ello pasan las cosas que pasan. Aquí el punto a analizar es cómo una sociedad empieza a caer en la decadencia e ignorancia de sí misma, una sociedad que no se pregunta ¿él porque de la situación? ¿quiénes son realmente los culpables de que éste país, este en un (pues ya hay que llamarlo así) Estado Fallido?
Realmente sirve ¿este tipo de justicia? Por lo que he leído en comentarios de las propias notas y en Facebook la mayoría de las personas apoyan esta “justicia retributiva”, <<que bueno que se haga algo ante la ineptitud de las autoridades>>, comentarios sobran de este tipo, incluso me atrevería a decir que es mayoría; pero, también leí comentarios en los que se condena tan aberrante conducta, empezar a hacer justicia por propia mano es la peor y terrible forma de resolver los problemas graves de toda una nación, pues da la apertura para caer en un abismo sin fin de desahogos y descargas de frustración de personas a personas, que termina en muerte tras muerte, se ha suplido de la peor forma al Estado y en este caso al gobierno que están obligados a darnos a todos como ciudadanos, la libertad y la seguridad de poder vivir y convivir sanamente en sociedad.
Sé que ante los hechos que ocurren cada día nos obligan a formar grupos de autodefensa, también sé que este tipo de “justicia o castigo” a unos delincuentes no es la vía ni la actitud para enfrentar los graves problemas a lo que todos estamos expuestos. No lo es, y no es por defender a los delincuentes, de ninguna manera, simplemente estos actos, me parecen estar a la misma altura de los victimarios, es decir, no los hace diferente a ellos. No hay un hecho palpable que indique que con estos castigos no vuelvan delincuentes o se termine de raíz con el problema; lo que sí va a suceder es que el nivel de violencia aumente  a tal grado que ni siquiera se podrá distinguir quién es el victimario y quien es la víctima, puesto que ambas partes han decidido perpetuar y realizar actos que violentan sus propios derechos humanos.
Muchos me dirán que estoy a favor de los delincuentes, NO, no es así, no hay que señalar ni emitir juicios tempranos, antes de, sin analizar a profundidad lo que estos actos de ciudadanos “organizados” autodenominados “grupo de elite anti-ratas” han realizado contra otras personas; me llama mucho la atención, el nombre <<grupo de élite>> leyeron bien de <<elite>> ¿Qué significa de “elite”? me fui al diccionario y resulta que esta palabrita significa “minoría selecta o rectora”, es un grupo minoritario de personas que tienen un estatus superior al resto de las personas de la sociedad. Es decir de entrada este grupo se ha organizado entre sí para realizar justicia por propia mano. No es lo mismo que autodefensa, ojo, no es lo mismo, porque por lo que he investigado los grupos de autodefensa como Cherán han lograron expulsar a delincuentes, políticos y policía; este grupo de autodefensa logro acabar con los males que le aquejaban, homicidios, extorsión y la sobreexplotación de sus bosques, eso se terminó.
Porque digo que es completamente diferente este pueblo de autodefensa comunitaria a el grupo de “elite anti-ratas”, por la simple y llana razón que los primeros, al ser un pueblo originario y ser comandado por mujeres, implementaron estrategias comunitarias con organización de las mujeres en su mayoría, para expulsar el mal de la raíz: la corrupción. Y el segundo hizo lo peor que puede hacer una persona; matar y realizar amputaciones como prueba de que la justicia es justicia venga como venga. Lo primero me parece magistral, lo segundo un acto de barbarie.
Andar matando delincuentes o linchandolos no es la solución, no lo será. Eso es promover el caos y el estado de Schok que sólo le conviene a un grupo que se beneficia de la violencia y gana mucho dinero con ello. Y ayudan a empresas trasnacionales interesadas en ciertos territorios para su explotación o por ser puntos estratégicos para la política económica.

¿Por qué no tomar el ejemplo de otros pueblos como Cherán? ¿Por qué irse por la vía más fácil? ¿Creen que los delincuentes desaparecerán, combatiéndolos con sus mismas armas y tácticas de terror? Claro que no, cualquiera que pueda emitir un juicio razonado, sabrá que eso no detendrá esto, simplemente se promoverá la violencia por sobre la razón y la organización consiente de las personas. Y escalara a un estado de terror. No es la solución; por lo demás también habría que analizar el comportamiento de las personas ante estas situaciones, sentir satisfacción por descargar toda la ira contenida por la mala economía y los pésimos salarios, para realizar la justicia por propia mano, me parece muy peligroso ya que nos está orillando por un abismo de la crueldad y la nula empatía que podemos llegar a perder. Es un asunto que debemos reflexionar a fondo. Más allá de dar respuestas inmediatas sin razonar previamente. 















Ella no estaba segura de quererle como él lo estaba de decírselo que la amaba, que la deseaba, que fuera su mujer.

Ella desafortunadamente en el terreno del amor, no estaba segura de sí sus intenciones eran verdaderas, nunca confió en nadie después de aquel resbalón que tuvo con un hombre indigno de su amor en aquel momento. De quien (aún no sabe) si se entregó por amor o para abolir y cubrir un instinto básico, simple necesidad de la naturaleza; su fracaso en ese tipo de “relación” clandestina termino terriblemente mal, horriblemente mal.

Ahora con más de cinco años de no tener una relación tan intensa y pasional, como piensa ella que fue con aquel hombre maldito, que la engaño y la hechizo para después usarla y dejarla, sin nada.

Se pregunta día y noche encerrada en su cuarto con sus propios demonios, de si ese pretendiente, de ese joven le habla con la verdad o es en realidad una nueva y sutil trampa que le atemoriza cada vez que piensa en eso.

Jamás en la vida ha tenido un amor del que alguno ha tenido (por lo menos) una vez en la vida. De esos que no escapas ni con el olvido de aquellos que aún con el tiempo te arrancan los suspiros sin querer tenerlos. No nunca, jamás, impensable ha tenido en su vida un amor así.

¡No! Eso no puede ser amor, es simple y puramente deseo y placer. Atormentada por sus culpas y dudas, no sabe qué hacer, ni en qué pensar, es divergente en ese sentido, no cabe ni aquí ni allá. No se siente de si misma, ni tampoco al mundo y mucho menos de él.

Cuando se miraron por primera vez y se besaron, sus labios y su cuerpo no la hicieron estremecer, no la hicieron sentir esa forma “especial” del “amor”, en realidad estaba ahí para ver si realmente era él quien podría hacerla sentir algo: temió lo imposible, era verdad, no sintió nada nada, sólo rareza, solo dolor, pero no felicidad, ni gozo.

No sintió nada, se fue con más dolor que con respuestas, durante su encuentro breve, no sintió más que las manos toscas de su “prometido”, la sintió como alfileres que se hundían cruelmente dentro de su cuerpo, sintió dolor, sintió vacío; pero no amor, no ternura, no felicidad; quizá impulsada  por su baja pasión acudió al encuentro por el llamado de la naturaleza, para cubrir una necesidad básica: la del placer, se rebajó a su instinto más primitivo que todo mamífero tiene.

Pero no se llegó a eso porque entre otras cosas no sintió ni la necesidad de querer unirse a él, ni siquiera para cubrir su desafiante necesidad. Sobre todo porque la distancia y el único encuentro no le eran suficientes para si quiera quererle un poquito.

Llena de preguntas está.

Llena de dudas y de la nada se está volviendo loca.

Sabe perfectamente bien que los de su especie no la quieren por lo que ella en esencia es, sino para complacerles en su instinto más cruel y banal que tienen, que es la necesidad de placer y descargar la energía urgida. Y después ¿Qué? Ella bien podría ser muy complaciente, pero y su esencia vital que le mueve por dentro ¿Esa qué? La de ella misma, de ¿su razón de existir?

¿Dónde queda lo humano? ¿Dónde queda la persona y el objetivo de ser un objeto, un mero instrumento para saciar la necesidad.

Muchas veces se pregunta a donde irá a parar, si desde una ventana mira correr la vida ante sus ojos, no vive, solo respira, come y sobrevive con lo que tiene. Pero de algo está segura: su amor y eterna compañera seguirá siendo la soledad. Esa que todo el mundo le rehúye y le teme. Para ella duerme, come y bebe de ella, no le teme, en cierta manera está aprendiendo a amarla y quererla, como si se amara a sí misma, pues es ella la única la que nunca la abandonará, aún en sus peores días. 








Viento, algunas palabras
y este verso hecho jirones.
Mientras escribo,
el piso me va abandonando.
A diario invento cielos y los persigo,
a diario persigo nubes con forma de recuerdo.


He venido suponiendo las palabras,
trasponiendo pensamientos
con formas caprichosas.
Pensar que muchos buscan un camino
o un nombre donde aferrarse
para luego seguir andando,
luchando en contra del viento.


También meditan las voces,
caminando en círculos,
usando palabras gastadas y rotas.
Pero mi voz está arraigada en la memoria,
palpitante de nostalgia,
taciturna,
en medio de ninguna parte.


Ser nadie, ser otro.


Permanecer sentado frente a la ventana
y una hoja hambrienta
mirando las nubes y sus formas.
Acaso sea yo una nube,
que se mueve por el cielo
convertida en un hombre,
pero mis manos,
ya se han vuelto de vapor,
y es el viento,
el que mece al mundo esta tarde.



Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento escrito por el autor.
D.R. © 2016, Jorge Alejandro Saavedra Flores, Gejorotto. Astillas. México, Ciudad de México.

Letras Colectivas D.R. ©, es una revista y un espacio en línea para escritores independientes. Nace como un blog de poesía y literatura para escritores que deseen publicar sus obras de forma gratuita y publicitarse.

Mi querido Sr. S

Hoy he querido escribirte lo siguiente: Que pienso muy seguido en usted, que no puedo olvidarle, desde la primera vez que le conocí, bueno de cierta manera, desde que lo vi. Ha estado usted en mis sueños, ha ocupado un espacio de mis pensamientos, me ha obligado escribirle esta sencilla carta de pasión y confesión, sí, usted es el culpable de mis adorados sueños; sueños simples y sencillos que he tenido con usted.

No me mal interprete cuando le digo que he soñado con usted en sueños, porque simplemente han sido sueños donde la rutina manda y la posición de las cosas y de usted y yo en el mismo, no tiene mucha relevancia, la relevancia está en que usted, sí usted aparece en ellos. Dada la naturaleza de nuestra relación tan corta, tan simple, tan poca, déjeme decirle que me he quedado sin palabras para describirle, lo que en ensueños le he visto.

Bueno, esa es la primera parte de la confesión. La que le sigue es un poco más pasional, es más locura que nada, es ese deseo de confesarle las cosas, las palabras y pensamientos que necesito dedicarle a usted.

Y así le diré que: que me gusta, que le empiezo a querer, que me agrada, que he imaginado toda, toda un vida con usted (obviamente con mi gran imaginación echada a volar, pensando en usted, era más que lógico) quiero amarle, quiero decirle lo mucho que le deseo, que me encantaría hacerle feliz, de sus labios arrancarle un gemido de amor, que sus pómulos se enrojezcan, que muestren el color del rubor que puede dar la adrenalina pasional que puede provocar un beso, suave y limpio, lento y sencillo, como si ese dulce roce, se diese y no se diese, que sienta el amor que le profeso en secreto, que necesito gritarle a sus oídos lo mucho que le quiero, que deseo tanto su compañía por las noches, durante el día a todo rato, a cada instante, cada momento que se antoje, que sea para mí ese dulce que se saborea lentamente, como quien encuentre su orgasmo saboreando el sabor de la pasión. Quiero diluirme con usted, quiero ser de usted todo la pasión guardada, esa pasión dormida que esconde bajo esos cachetes pálidos, amordazar esos labios con besos cálidos, amarle hasta que me canse de tanto dar.

Mi ser le sueña, porque dentro de él, está muy arraigado, no puedo pararme frente a usted y decirle toda esta lista de cosas que le excitarían o le avergonzarían, pues vienen de una pobre jovencita que lo único que hace de su vida es: mirar y ver pasar la vida misma. Usted joven y fuerte, se le nota en la cara que no ha amado y querido a alguien en su vida, quizá sea yo la que le pusiese una pizca de amor y locura, para ese rostro pálido, pero con chapitas muy pintorescas. Tal vez no sea yo, dado su trabajo tan agotador, no se detiene para mirar a través de estos ojos que le desean y le empiezan a querer; no lo sé, a lo mejor a mí se me pase esta etapa de querer en secreto, de lejitos, de mirarle cada vez que tengo la oportunidad, porque déjeme decirle que usted, me arranca una sonrisa cuando le veo, claro muy discreta.

Sr. S esto es lo poco que le puedo confesar hoy, por el momento en esta tarde fría, con aire de soledad, con frescura del mañana, con un cielo gris, escribiéndole esto, al lado de un café.

Y entre todas esas cosas, no le puedo pedir más, porque este secreto, es y será un secreto, jamás descubierto por usted, jamás leído por usted, nunca comprendido por usted, porque es usted mi gran secreto. Disfruto mirarle, cada movimiento que hace, cada vez que se cruza en mi camino.

Le quiero, no le fallaré, sepa con toda seguridad que jamás sabrá este tórrido secreto… 





En esta esquina de mi cuadra,
esquina del mundo, llueve.
El agua cae despacio,
mientras el cielo se desparrama
plácido y sin reservas sobre mi ciudad.
Y en esta luna,
gran ojo de diamante,
habita un conejo.
Noche tuerta,
noche vigía,
noche voyerista
que nos contempla al contemplarla.


Construyo nubes con una letra,
creo estrellas,
hago edificios
y hago aparecer luces con un pase de los ojos.
La gente camina apurada bajo el agua,
hay huellas de pies de viento por todas partes.
Y aquí, en la noche más profunda,
en el centro del mundo,
duerme la gran pirámide,
se moja la gran iglesia
y se sueña a sí misma una nueva civilización.
Hombres maíz,
hombres tierra,
hombres mojados hasta los huesos,
hombres abandonados por los dioses.


Mi ciudad,
lugar construido con lágrimas y con sangre,
espera sin miedo a la historia.
Grandes avenidas,
ríos de automóviles,
ruido a todas horas,
esta es la región más transparente,
región cuatro,
tristeza y alegría labradas,
aleph solitario y un olor a mercado,
lugar donde converge todo,
absolutamente todo.



Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento escrito por el autor.
D.R. © 2016, Jorge Alejandro Saavedra Flores, Gejorotto. Astillas. México, Ciudad de México.

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Biografía / Edgar Allan Poe

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